El Times Online ya hacía referencia a este libro en enero de 2008, justo hace dos años. Sólo una editorial como Blackie books, con esa identidad tan peculiar, podría haber conseguido que menos de dos años después del boom en Inglaterra y Estados Unidos, el libro fuera publicado aquí augurando una buena acogida por poco que el lector contenga en su ser un pelín de sensibilidad tanto humana como artística. Estos chicos tienen buen ojo, actúan rápido y tienen clase para escoger el diseño apropiado para presentar una buena obra – presten atención a la banda naranja que acompaña el libro, pues para su sorpresa se darán cuenta que es un desplegable con interesante información sobre la barba del autor, entre otras cosas-. Otras perlas literarias han tardado mucho más tiempo en pasar el filtro del idioma y algunos prejuicios, pareciendo que la globalización va más rápido para las cosas malas que las buenas que el mundo puede ofrecer.
En todo caso, Mark Oliver Everett ha hecho un experimento catártico y le ha salido de maravilla. “Cosas que los nietos deberían saber” recoge una biografía sincera, triste, bonita, agridulce e irónica en la que la muerte hace reiteradamente sus visitas, consiguiendo así que en realidad el libro sea, probablemente sin haberlo planeado, un canto a la vida.
No creo que sea apropiado en este caso mencionar, ni que sea brevemente, la biografía del autor porque de eso trata el libro exactamente. Lo único que necesitan saber es que Mark Oliver Everett es un tipo interesante, con una alta sensibilidad artística, y con una vida que hasta el momento le ha proporcionado suficientes experiencias como para explicarlas en 220 páginas que se devoran fácilmente y sin empacho en una sola tarde.
Y es por esa misma razón que doy un consejo inusual a los lectores que deseen disfrutarlo al máximo: Rodrigo Fresán hace un muy buen prólogo, pero por favor, léanlo a al final. Dejen que Everett les cuente su vida, a su ritmo. La biografía tiene su orden, el que el autor le ha querido dar – muy acertadamente dese mi punto de vista- y no necesitan saber cierta información de antemano. Simplemente, cojan el libro, pónganse cómodos y dejen que Mark Oliver Everett les susurre al oído las cosas que los nietos, y ustedes, deberían saber.
Laia Vilaseca.









