Life is more mystery than misery

(or at least, that's what I like to think)

El viejo y los pájaros


birds-petitaSe despertó como de costumbre a las siete de la mañana, de manera natural, pues su cuerpo le pedía salir de la cama, y su cabeza martilleaba insistentemente a causa de la deliberada y excesiva ingesta de alcohol de la noche anterior.

Se dio cuenta de que iba vestido en cuanto se incorporó para ponerse las viejas zapatillas de cuadros verdes y marrones, colocadas paralelamente una al lado de la otra, en perfecta posición, justo a los pies de la mesilla de madera antigua, algo que hacía cada noche a pesar del estado ebrio en el que se encontraba.

Pesadamente, arrastrando lentamente un pie detrás del otro se desplazó hasta la cocina donde preparó una pequeña cafetera de amargo café, y mientras ésta se hacía, corrió las cortinas del ventanal que daba al patio trasero, donde cientos de pájaros, en sus respectivas enormes jaulas, hechas a mano, canturreaban.

A continuación abrió la ventana, de cristales llenos de polvo y barro, y  saludó a sus cientos de pequeños con un silbido largo, dejando  a la vez entrar a la brisa fresca en la casa de olor rancio y cerrado.

John vivía en una casa azul, de un material que parecía madera pero no lo era. La casa tenía unas escaleras en la entrada, del mismo color de cielo sucio, con un par de peldaños que llevaban a la puerta. La entrada antes solía estar llena de flores de colores vivos y alegres, unas flores frágiles y preciosas que daban la bienvenida a los amigos y familiares que visitaban  la casa.

Pero ahora ya no había flores ni visitas amigables.

Un día,  que a John le parecía que se repetía a menudo, un par de policías picaban al timbre, y cuando conseguían que John les abriera (que eran las menos de las veces), le alertaban de que los vecinos habían hecho otra queja al ayuntamiento, que debía pensar qué hacer para solucionar la situación de una vez por todas, porque si no ocurriría lo inevitable.

Pero John nunca  pensó en una solución, puesto que para él no existía problema alguno. A John le daban igual sus vecinos, los policías y la excesiva ingesta de alcohol de la noche anterior. O la anterior a la anterior. Así que dejaba que los días se deslizasen lentamente ahogados en tragos de bourbon y el canturreo de los pájaros, y así era lo menos infeliz que él consideraba que podía ser.

John nunca sabía qué día de la semana era, aunque tenía noción de la estación del año en la que se encontraba,  porque eso afectaba al cuidado de los pájaros. Cuando hacía frío tapaba las jaulas con cuidado, una a una, con toallas por todos lados, y enchufaba un calefactor en el patio, algo que la mayoría de los vecinos,- como les pasaba con la mayoría de las cosas que hacía John-, no lograba comprender. Cuando hacía calor, enchufaba un ventilador.

John tenía una silla de madera vieja y ajada en la que se sentaba a menudo, y pasaba horas con la botella de bourbon en una mano y el vaso en la otra, observando a los pájaros.

De repente, esos días que le parecían repetirse, en los que esos dos hombres de azul picaban a su puerta,  y le decían que tenía que deshacerse de lo único que le importaba ya en el mundo una vez perdió a Eloise, empezaron a sucederse con más y más asiduidad. El tono de los policías empezó a ser menos y menos comprensivo. John empezó a sentirse atrapado, y se imaginó en una de las jaulas en las que vivían sus pájaros. Y entonces lo comprendió.

Esa misma tarde, cuando aún el sol brillaba tenue y la brisa cálida anunciaba la llegada de otra primavera, John dejó la botella de bourbon en el suelo, junto al vaso y se levantó. Al hacerlo, propinó una patada sin querer a la botella, y está se rompió al caer al suelo, esparciendo el líquido en el cemento sucio y polvoriento del patio. John avanzó hacia las jaulas, y las abrió una a una. Entonces cientos de pájaros abrieron sus alas y se dieron cuenta de que podían volar.

Al día siguiente, los policías impacientes ascendieron por la escalera de madera y al no obtener respuesta decidieron forzar la entrada.

Encontraron a John tumbado en el suelo, bocarriba, sin vida, mirando el cielo que nunca pudo conseguir.

Laia Vilaseca.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

About

I love words when rightfully used. I think literature make us better. I love writing and reading and this is all this blog is about, since I thought it would be a cool way to share. I really hope you enjoy it!

Follow on Bloglovin

What would you like to read about..?

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Join 34 other followers

@LaiaVilaseca

Blogs I Follow

La màquina de fer llibres

Blog intermitent sobre traducció de literatura al català

consumpropi.wordpress.com/

"Necessitem desesperadament que ens contin històries; tant com el menjar, perquè ens ajuden a organitzar la realitat i il·luminen el caos de les nostres vides" [Paul Auster]

Dream, Play, Write!

Today, make a commitment to your writing.

ennegre

Blog de l'associació En Negre dedicada a la defensa i promoció de la novel·la negra en català

El blog de NEGRA Y CRIMINAL

Las noticias de actualidad de la librería más negra de la Barceloneta.

HarsH ReaLiTy

A Good Blog is Hard to Find

Interesting Literature

A Library of Literary Interestingness

Life Out of the Box

Buy a product, help a person in need + see your impact.

mackleonardfilms

Just another WordPress.com site

tyjameshenson

I'm not Ryan Gosling :(

craigslistjoe

a documentary film blog.

+ in the roost +

projects, decor, & a new baby

topiclessbar

This is my life. Laugh at it.

Irish woman

Hope you enjoy...........

%d bloggers like this: